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Adiestramiento perro guía

¿Qué es un perro guía o un perro lazarillo?

Un perro guía, perro lazarillo o perro de asistencia​ es un perro adiestrado para guiar a aquellas personas ciegas o con deficiencia visual grave en su vida diaria o incluso para ayudarlas en los trabajos del hogar.

Es el único perro que tiene una serie de privilegios reconocidos legalmente. Todas las personas con discapacidad visual acompañadas de perros guía tienen garantizado el acceso a los lugares, alojamientos, locales y medios de transporte público que haya en cualquier ciudad. El único sitio al que un perro guía tiene prohibido acompañar a su dueño es a un quirófano.

El perro guía también es un apoyo vital en la vida de cada una de esas personas. Entre otras cosas, porque facilita el ejercicio de actividades cotidianas y mejora su calidad de vida. Por eso, desempeña también un rol particular y sentimental para los deficientes visuales.

Las razas utilizadas son principalmente tres: Labrador, Golden Retriever y Pastor Alemán.

Actualmente hay aproximadamente 1.000 perros en activo trabajando como guías en España.

Origen de los perros guía

Todas las fuentes señalan a un médico de origen alemán, llamado Gerhard Stalling, como el precursor del perro lazarillo tal y como lo conocemos hoy en día.

Durante la Primera Guerra Mundial, el doctor Stalling se ocupaba de atender a los combatientes que habían regresado de la contienda con algún tipo de lesión ocular por culpa de los gases venenosos utilizados.

En cierta ocasión, salió a pasear junto a uno de sus pacientes por los alrededores del hospital donde ejercía su labor. Les acompañaba el perro del doctor y los tres caminaban por los jardines. En un momento dado, la presencia del médico se hizo precisa en otro punto, dejando a su mascota junto a su paciente para que le hiciera compañía.

Cuando regresó al lugar, advirtió que ninguno de los dos estaba allí y que habían continuado caminando juntos. Esto fue lo que le despertó el interés para crear la primera escuela de adiestramiento para perros guía.

Etapas de un perro guía

Desde el nacimiento hasta las 7 semanas

El perro nace en un criadero y durante sus primeras 7 semanas será cuidado allí hasta que se entrega a una casa de acogida.

Desde las 7 semanas hasta los 12 meses

Comienza la educación del perro en la casa de acogida.

La educación o adiestramiento en las labores de un perro guía comienzan casi desde el día de su nacimiento. Cuando el can ha cumplido casi los dos meses, es apartado de su madre y pasa a formar parte de una familia que lo acoge hasta que el perro cumple aproximadamente un año. El núcleo familiar que lo acepta en acogida ha de considerarlo como uno más en casa.

Este periodo de tiempo en el que el cachorro está en adopción es vital. Conviviendo con las personas que integran la familia, niños y mayores, el animal aprenderá a comportarse y de este modo adquirirá una educación básica. Paralelamente, con el proceso de socialización se le enseña a acatar, de buen grado, órdenes sencillas y, sobre todo, el reconocimiento de la autoridad.

Cuando un futuro perro guía llega a una casa de acogida para aprender esta delicada tarea, lo hace bajo el control y la orientación de los especialistas del centro de adiestramiento que además de vigilar, se preocuparán de la salud y condiciones higiénicas del futuro perro guía.

Requisitos para la adopción

Los requisitos que debe cumplir la familia adoptante en España son:

  • Vivir en Madrid o alrededores (en el caso de la ONCE).
  • Asegurar que el perro nunca estará solo más de dos horas.
  • Disponer de vehículo y tiempo libre para llevar al cachorro a la escuela cuando sea requerido para ello, ya sea por temas veterinarios o por temas educativos.
  • Firmar un contrato comprometiéndose a educar al cachorro según las instrucciones recibidas y a devolverlo a la escuela cuando sea requerido para iniciar su periodo de entrenamiento.
  • Enseñarle a ser un perro limpio, educado y afectuoso.
  • El perro acompañará, de manera habitual, a la familia en sus salidas más frecuentes. El animal se tendrá que acostumbrar a entrar en las tiendas del barrio, grandes almacenes, cines y todo tipo de transporte público.

Desde los 12 hasta los 18 meses

Comienza el adiestramiento específico del perro guía.

La familia solamente va a estar con él un año y es muy triste cuando llega el momento de entregarlo; pero hay que sentirse muy orgullosos por la maravillosa misión que van a realizar. Cuando culmina esta primera fase, el perro regresa a la Escuela de Adiestramiento. Allí, durante cuatro meses, los entrenadores trabajan con el can los aspectos básicos de lo que será su función como guía: señalar bordillos y obstáculos, buscar un camino seguro entre las innumerables barreras de las ciudades, comportamiento en ámbitos públicos y reforzar la obediencia.

Consolidar los aspectos anteriores y determinar qué perro es el más adecuado para cada persona es un asunto muy especial que recae en los instructores. Ellos conocen a la perfección el carácter del perro adiestrado y al mismo tiempo disponen de información sobre los invidentes que los solicitan.

En el momento de la asignación de los perros, se tienen que evaluar y tener en cuenta determinados factores como son el grado de autonomía del futuro usuario con discapacidad visual o las cualidades de su carácter. A modo de ejemplo, un perro dinámico deberá estar en manos de un amo activo. Es evidente que un usuario ágil e inquieto no encajará nunca con un perro demasiado tranquilo. A la hora de la evaluación, también se valorará la forma física ya que un perro de gran envergadura no será el compañero más indicado para un usuario poco corpulento.

Adiestramiento

Los trabajos básicos que se realizan para preparar a un perro guía son:

  • El uso del arnés.
  • El principio de la línea recta.
  • El trabajo con bordillo.
  • Trabajo con obstáculos.
  • El tráfico.

El uso del arnés
El arnés proporciona un canal de comunicación entre el perro y la persona que lo maneja. El perro y la persona deberán adoptar una posición correcta para moverse de forma segura y eficiente como unidad. La posición normal es el perro situado a la izquierda de la persona con aproximadamente tres cuartas partes de su cuerpo por delante de esta. Así tendremos un tiempo de reacción que permitirá a la persona que lo maneja darse cuenta de los movimientos del perro, pudiendo intuir lo que se encuentra delante de él y reaccionar de manera adecuada ante cualquier cambio de dirección del perro o parada repentina. Esto justifica el hecho de que el asa sea de metal y de distintas longitudes para permitir obtener la posición correcta.

Es necesaria una tensión entre el perro y la persona que lo maneja sin llegar a ser fuerte, dado que resultaría extremadamente incómoda y podría llegar a producir problemas/dolores de espalda e incluso deteriorar todos los aspectos de trabajo del perro guía (incremento de los niveles de estrés e incremento de errores, dificultad de control, etc.). El grado de tensión varía de una persona a otra y se relaciona con el peso, agilidad, acción refleja, equilibrio….etc.

El principio de la línea recta
Hay que tener claro desde un principio que es la persona que maneja al perro la responsable de su orientación y que no se debe basar en la capacidad del perro para conseguir el objetivo deseado.

Una de las características de la movilidad con perro guía es que la persona ciega no tiene contacto físico con el entorno ya que se eliminan las referencias táctiles que puede obtener usando el bastón (línea del edificio, farolas, etc.) y ha de utilizar las referencias auditivas o cambios de superficie para poder determinar su situación en el entorno. Los únicos puntos de referencia y orientación que se mantienen estables son el tráfico, los bordillos, los cambios de superficie, otros sonidos (tiendas, etc.) u olores (panadería, kiosco, etc.).

Por esta razón, se adiestra al perro guía siguiendo el principio de la línea recta, para facilitar la movilidad independiente y segura de la persona ciega. El perro responderá a las ordenes de dirección de la persona que lo maneja y una vez tomada la dirección, mantendrá una línea recta hasta nueva orden o hasta que tenga que desviarse o detenerse debido a influencias ambientales.

Cuando caminen por la acera, se mantendrá siempre por el centro de la misma y cuando ésta no exista, la línea de desplazamiento será cercana y paralela al borde de la calzada.

El trabajo con bordillo
Los bordillos o bordes de acera pueden resultar peligrosos para la persona ciega ya que pueden derivar en una caída, tropiezo, peligro de tráfico… El perro marcará la presencia del bordillo mediante un acercamiento positivo.

Esto es, al encontrarse con un bordillo de bajada o de subida, el perro se detendrá de pie/sentado indicando la presencia del bordillo a la persona que lo maneja, quien deberá tomar la decisión respecto a la dirección a seguir.

Cuando se trata de peldaños o escaleras, el perro realizará un acercamiento positivo: Deteniéndose en pie en la base cuando se trata de unas escaleras de bajada y deteniéndose con las patas delanteras sobre el primer escalón cuando se trata de una escalera de subida.

Trabajo con obstáculos
Durante el adiestramiento el perro aprende a aceptar a la persona que sujeta el arnés como una extensión de su propio cuerpo y deja espacio suficiente a la hora de negociar obstáculos.

El perro aprenderá que es mejor desobedecer que ocasionar un posible accidente a su guía. Este es un punto importante en el aprendizaje del perro guía, ya que la desobediencia por parte del perro vendrá provocada por el respeto y la fidelidad hacia su guía.

El tráfico
Este es el punto potencialmente más peligroso del desplazamiento. Para realizar esta tarea, se enseña a la persona ciega que se desplaza a realizar de forma segura un cruce de carretera. El perro se entrena enseñándole acciones específicas que deben realizar en situaciones de tráfico comunes:

  • Ante la presencia de tráfico cercano debe ignorar la orden de avanzar y permanecer en el bordillo.
  • Ante la presencia de tráfico lejano esperará de pie/sentado hasta que los vehículos hayan pasado o se detengan.A pesar de esto, la capacidad del perro para afrontar las condiciones del tráfico es limitada y será siempre el guía el que determine cuando se debe realizar el cruce. La seguridad se puede aumentar añadiendo instrumentos como pueden ser el bastón o bandas reflectantes. La persona debe estar preparada para pedir la ayuda de una persona vidente si considera inseguro cruzar las vías por sus propios medios.

Distracción
Es la persona que maneja al perro la que debe tratar de mantener su concentración empleando una combinación de voz e incentivos.

Durante el trabajo de ambos, habrá situaciones en las que el perro asuma el papel activo, esquivando obstáculos, bordillos… y otras en las que será la persona la que tome el papel activo guiando al perro en tareas específicas. En otros casos, el perro deberá desobedecer la orden de la persona, como en el caso de tráfico próximo.

El entrenamiento continúa en casa

Una vez entrenados perro y persona, el perro llega a casa.

Es el momento de potenciar el vínculo:

  • Cuando en la vivienda del invidente conviven más personas, éstas deberán ignorar al perro hasta que éste vínculo esté afianzado. Es conveniente que ni siquiera le miren, ya que es una potente herramienta de comunicación de la que además el invidente carece. El perro debe entender desde un principio que su dueño es la persona invidente.
  • No se debe jugar con el perro con pelotas, ya que despertaría su instinto de caza, que en este tipo de tareas debe estar especialmente dormido.
  • Debe tener su lugar, su cama y su espacio.
  • Su alimentación debe estar controlada y seguir unas rutinas marcadas.
  • Se le debe mantener aseado. Bañarlo con una frecuencia adecuada y cepillarle a menudo. Es un perro que está autorizado a entrar en cualquier lugar público y hay que tenerlo en cuenta.
  • A la hora de defecar, se le enseña a hacerlo en zonas adecuadas ya que hay ciegos que por su condición no pueden recogerlo y es necesario que no sea un perro sucio por la calle. El perro atenderá a la orden establecida, se le soltará el arnés y se le dejará unos minutos para que evacue. Luego continuará su tarea y no volverá a eliminar hasta que se le dé el privilegio.
  • Hay que realizar las revisiones veterinarias obligatorias ya que la falta de cualquiera de ellas inhabilita al perro como perro guía.

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El entrenamiento debe continuar

Un perro que no sigue trabajando olvida su tarea.

  • Hay que seguir potenciando su conducta social.
  • No debe ser bullicioso, hiperactivo o excitable.
  • Debe ser limpio en casa así como en cualquier lugar cerrado.
  • Se deben controlar los ladridos.
  • No debe ser destructivo.
  • No debe solicitar comida a la mesa.

La jubilación

La vida laboral del perro guía ronda entre los 8/10 años.

Cuando un perro guía se jubila, puede quedarse con el invidente que hasta ahora fue su compañero, en condición de perro de compañía, o volver a la Fundación de perros guía donde se le cuidará hasta que sea necesario. A no ser que exista una enfermedad grave, nunca se les sacrifica.

También se brinda la posibilidad de que aquellos particulares e instituciones que lo deseen, puedan acceder y acoger a aquellos perros que tras su paso por la «escuela» no hayan conseguido adquirir la condición de perro guía, o a los que ya tras años de servicio han alcanzado su merecido descanso y de esta manera darles otra oportunidad u otra forma de vida.

¿Qué hacer ante la presencia de un perro guía?

El perro guía despierta simpatía y mucha ternura cuando se le ve caminar junto a su compañero. Es habitual que se dediquen carantoñas y caricias mientras que el animal está guiando a una persona ciega y, por tanto, trabajando. Hay que tener muy presente que su cometido es muy especial y es un perro de trabajo. Siempre que esté con el arnés puesto su función consistirá en ser los ojos de la persona invidente. Distraer, acariciar o llamar a un perro que está trabajando, puede ocasionar un accidente.

Algunos de los consejos para actuar de manera correcta ante la presencia de un perro guía son:

  • Si tienes perro, procura que mientras el perro guía esta trabajando no se acerque, podría distraerlo. Si quieres saludarle pregunta siempre antes a la persona que lo lleva.
  • No dificultes su entrada a establecimientos públicos, transportes… etc.
  • Nunca se le debe ofrecer comida.
  • Nadie debe sentir temor ante un perro guía: son animales dóciles y muy bien educados.
  • Nunca toque el arnés de un perro guía. Solo debe hacerlo su usuario.
  • Para aquellos que ven con malos ojos la presencia de estos «pequeños héroes a cuatro patas» en establecimientos o medios de transporte, debemos saber que la salud de un perro guía es excelente y su control veterinario es exhaustivo.

Última actualización el 2020-11-26 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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